EL CONSUMO DE ESTEREOTIPOS Y LA VIOLENCIA DE LA UNIFORMIDAD

Primera Parte 
El estereotipo consiste en un molde sólido (estereo: sólido; tipo: molde) fácilmente manipulable por parte de quien tiene la habilidad y el poder de inculcarlo y moldear (o “marcar”) la inteligencia en formación. Independientemente de su contenido (y aunque en algunos casos resulte aceptable), el estereotipo cumple la función de modelar la mente a los efectos de encolumnar el pensamiento y convencer. En tal sentido, los padres y educadores tratan de “con-vencer” a sus hijos y alumnos acerca de la conveniencia o no de determinadas conductas y comportamientos. Hasta aquí, la gran mayoría de padres y educadores acuerda y no cuestiona la legitimidad del estereotipo que utilizan para fines formativos. Y aquí surge un problema pedagógico de impacto irreversible en la mayoría de los casos, según hemos podido comprobar en encuestas y entrevistas a padres y docentes.

El problema pedagógico del estereotipo no es su contenido sino la forma y el procedimiento con que se lo utiliza. Si un contenido axiológico altamente loable es inculcado como un molde compacto al punto de “marcar” la mente, ese solo hecho es incompatible con el sentido del valor ético que reclama, per se, el ejercicio de la conciencia y de la íntima convicción del sujeto.  Ser honesto por esa vía mecánica no es ser honesto más que desde la apariencia y la conducta visible para los demás. Es la figura del bondadoso rutinario o del practicante que no reflexiona siquiera el fondo y las razones de sus prácticas.
 
Al inculcar un estereotipo determinado sea cual fuere su contenido, se genera un mecanismo de desplazamiento del ejercicio de la autonomía intelectual, una anulación del juicio crítico y de la capacidad de comparar y analizar cada hecho o situación. Así, según la verdad o el gusto impuesto por la conveniencia externa, se inculcan ideas, prejuicios, actitudes, conductas, comportamientos, creencias y opiniones. Y cuando tal práctica se ve facilitada por la falta de recursos mentales que habiliten al sujeto para discernir sobre su aceptación o no, se crea un caldo de cultivo para el “negocio” del manipulador, demagogo, sofista o mistificador. Y lo más grave es que esta práctica anti-pedagógica y niveladora de la conciencia, que mata la creatividad y anula la espontaneidad y la autonomía del pensamiento, se lleva a cabo de manera automatizada en los lugares más impensados: la escuela, la familia, la moral social.
 
El resultado no se hace esperar y con el tiempo emerge la violencia de la uniformidad, cuyo efecto imperceptible guarda una relación inversamente proporcional al ejercicio responsable de la ética, a la búsqueda del bien y al ejercicio de la propia iniciativa y creatividad. Así, a mayor nivelación y uniformidad del pensamiento, el compromiso con los valores y con la convivencia responsable quedan disminuidos y debilitados por la misma indiferencia que tal mecanismo provoca. 
 
A su vez, se advierte que los estereotipos convierten lo complejo en una burda simplificación por mera comodidad y porque resulta fácil adherirse a formas y concepciones concebidas o elaboradas por otros. Por eso, los que son simplistas en el análisis de una situación piensan y hablan siempre igual, pues no es difícil comprender que quienes hablan igual no lo hacen a través de experiencias verificadas personalmente sino a través de una ingenua “simplificación copiada” que se origina en la pereza mental y en la holganza para pensar.
 
Así tenemos, entre otros, los diversos estereotipos del camino fácil, que invierten la causa y el efecto y transforman la última lluvia en la causa principal de la inundación o el estornudo del chofer en la causa del accidente. Tales apreciaciones desprovistas de rigor no surgen del ejercicio de una comprensión abierta al movimiento, a la incertidumbre y a la complejidad con que se presenta la realidad cotidiana, sino de imágenes mentales que, al no generar conductas nuevas, funcionan como estereotipos y formatos mentales fijos y anacrónicos. La mente sin rigor para pensar simplifica la explicación de todo lo que sucede por la vía de la proximidad y supuesta cercanía del último elemento visible con la causa. 



Dr. Augusto Barcaglioni

Segunda parte>>
 


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Autor: Dr. Augusto Barcaglioni 222 Articles
Dr. en Ciencias de la Educación. Profesor de Lógica y Psicología (UCA). Contacto: barcaglioni@hotmail.com.ar

4 Comments on EL CONSUMO DE ESTEREOTIPOS Y LA VIOLENCIA DE LA UNIFORMIDAD

  1. Buenos dias, soy Noemí, muy interesante el articulo. Es muy duro admitir que nuestra mente es aplastada por estereotipos que según los casos son verdaderas moles aplastantes de la creatividad.

  2. Buenas…Según lo que afirma Noemí, me pregunto si podremos salir de los estereotipos que nos han inculcado desde temprana edad. No veo salida, sobre todo cuando estamos bombardeados por nuevos paradigmas que nos hacen vivir de manera que no queremos ni deseamos.
    Saludos, muy interesante este sitio, espero la segunda parte…

  3. El concepto de estereotipo que estamos desarrollando está centrado en un enfoque pedagógico, ya que se refiere a la forma como la inteligencia fue recibiendo conceptos, modelos de conducta, valores e informaciones desde los primeros años en la familia y la escuela, prosiguiendo por la vida social y laboral. Ello no tendría problemas si para esos casos la actitud mental del sujeto hubiera tenido una participación activa y hubiera ejercido una función selectiva por vía consciente. Aquí radica el gran problema. Y para evitar esos bombardeos habituales, el método pedagógico a utilizar debe estar basado en el desarrollo de las capacidades intelectivas que permitan el ejercicio del juicio crítico y un cuestionamiento inteligente frente a lo que se nos presenta buscando nuestra aceptación incondicional.

  4. si mal no lo recuerdo, es el enfoque de la escuela tradicional no? Donde se considera al alumno una mente depósito donde todo lo que se enseña al alumno lo debe memorizar y ese saber es la verdad absoluta. Hay toda una generación que se educó de esta forma, si vos cuestionabas ese saber eras un maleducado y demás.
    Desde el campo pedagógico lo dejaría de lado, hoy los niños vienen con otro mentalidad y con un compendio de saberes muy amplios que a veces quieren que los profes o la escuela les enseñe un poco mas.
    en el campo de la aplicación personal tengo q hacer un esfuerzo enorme por cambiar esa mentalidad.

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