Saludos estandarizados

 Un contagio mental inadvertido

El fenómeno de los contagios mentales tiene como característica el hecho de que impulsan a asumir comportamientos y modos de pensar por imitación inadvertida, al punto que la gran mayoría de las personas dice las mismas cosas, piensa en lo mismo y, sobre todo, asume conductas y hasta postula valores como si fueran propios y sin haberlos sometido a un análisis consciente y autónomo. A ello pertenecen, como sostuvimos en notas anteriores, los llamados estereotipos, generadores de la violencia de la uniformidad. Tal proceso conspira contra la iniciativa personal y afecta la capacidad de los individuos para pensar por sí mismos, provocando un impacto mental uniforme mediante un mensaje colectivo. Este efecto nivelador de la conciencia define el contagio mental, expresado en una suerte de emparejamiento mecánico en el pensar, en el sentir y en el obrar, inducido siempre desde fuera del sujeto.
El contagio mental, así planteado desde una perspectiva pedagógico-cognitiva, lo encontramos en las diversas modalidades del comportamiento social, desde una simple imitación del vestuario hasta la adopción de valores o costumbres que aparecen como modas impuestas por la presión de grupos de poder o por la costumbre. De esta manera, tenemos contagios mentales que responden a idiosincrasias locales, regionales e, incluso, planetaria. En la presente nota tomaremos un hecho casi irrelevante y hasta inofensivo en su manifestación externa, pero que pone al descubierto el alcance psicológico y el impacto emocional de una falta de educación de la mente. Nos referimos a los saludos del último mes del año en sus diferentes expresiones.

 
Si hiciéramos un listado de los diversos saludos de fin de año, nos encontraremos con el mismo espectáculo de la euforia y de las explosiones emocionales que guardan el mismo correlato con los fuegos artificiales. Con esa misma connotación de fugacidad se encienden los saludos a amigos, familiares y allegados. Incluso hay un ánimo bien intencionado de perdonar a los enemigos, de ayudar a todos los que nos rodean, de hacer el bien a todos y de no pensar mal de nadie porque todo aparece desde una bondad que refleja la bondad de un dios que se presenta de repente, después de haber estado ausente durante largos meses. 
 
En principio, tales emociones son genuinas y sinceras, aunque en algunos casos brotan de un sentir impostado que el oportunismo del marketing comercial adscribe como propio. Estas emociones superiores, ocasionalmente expresadas y/o despertadas por la imitación de estereotipos, siguen la lógica de los fuegos artificiales: son fugaces y se apagan muy pronto. Por lo tanto, el problema no es el sentimiento en sí, sino su fugacidad.
 
  • El deseo de una hermosa Navidad junto a vuestra familia,
  • Que pasen gratos momentos con las personas queridas,
  • Que el nuevo año nos encuentre aunados en el pensamiento, con sabiduría, dando lo mejor de nosotros, en pos de un mundo pleno de bondad, justicia y amor,
  • Que en cada corazón germine en abundancia los mejores deseos de hacer el bien,
  • Para que en este mundo desaparezcan la pobreza, la injusticia y el hambre,
  • Que estas fiestas propicien Perdón, Paz y Prosperidad en cada alma,
  • Para que haya mayor armonía y alegría en todo el mundo y en cada corazón,
  • Que en el nuevo año desaparezcan la angustia y el dolor y vivamos en paz fecunda,
  • Que se concreten todos los anhelos personales, profesionales e institucionales,
  • Para que reine permanentemente y de modo definitivo el Amor, la Paz y la Alegría,
  • Un ¡Gracias a Dios y a la Vida! por regalarnos la oportunidad de caminar juntos.
Si tales sentimientos perduraran y se sostuvieran en la convicción íntima de la conducta cotidiana de cada uno, la humanidad estaría hermanada en un tejido de armonía, justicia, solidaridad y afecto. Pues reflejan lo que debe ser el sentimiento humano cuando la mente serena se pacifica en una conducta impregnada de valores y constituyen una visión sobre actitudes loables para construir un nuevo mundo para el futuro. Sería la expresión de todo lo que la humanidad desea y busca para sí y para los demás, al punto que no ofrece desacuerdos ni oposiciones. Desde el corazón, todos parecen a-cordar vivir una vida sin envidia ni jactancia, con mucha generosidad, sin agresiones ni intolerancias y un deseo de que los demás prosperen. 
 
Sin embargo, este sentir pasajero refleja un entusiasmo con loables intenciones que nunca se concretan. Por ello, sería deseable que tales manifestaciones sensibles permanezcan en el recuerdo firme y no fugaz de cada uno. “Re-cordar” es aquí la justa expresión, es volver a sentir, volver a experimentar las sensaciones que motivaron esas palabras. De lo contrario, tales sentimientos terminarán reflejando el deseo póstumo y tardío de lo que podría haberse realizado doce meses antes. 
 
Por eso, habría que mantener tal recuerdo en el corazón de manera permanente, sin esperar el paso de doce meses y acortar esa distancia en plazos viables, según las fuerzas, la prudencia, la discreción, el compromiso y el deseo de cada uno:
  • Si para los amigos lejanos el recuerdo anual se acortara en un semestre,
  • Si para los parientes lejanos el recuerdo esporádico se acortara ahora en un mes,
  • Si para los parientes próximos el recuerdo mensual se acortara ahora a una quincena,
  • Si para los padres el recuerdo diario de sus hijos ahora fuera más intenso,
  • Si para los cónyuges y parejas el recuerdo frecuente ahora fuera más intenso y delicado,
  • Y si a la cantidad le agregamos siempre una mayor intensidad cualitativa…
Es muy seguro que la fuerza de tales sentimientos podrá restablecer la armonía en los vínculos y superar esa nube de anhelos que, como todo saludo fugaz, termina en una forma estereotipada de enunciación que se concreta sólo en la imaginación. Superar el estado imaginativo de las enunciaciones fugaces por hechos y afectos reales, permanentes y sinceros, constituye un verdadero anhelo que seguramente llenará el vacío y la frialdad de varios meses.
 
 
(Agradeceremos contestar la breve encuesta semanal, ya que una simple tilde nos permitiría aproximar nuestras notas y reflexiones hacia los 
temas más sensibles y críticos)


Autor: Dr. Augusto Barcaglioni 225 Articles
Dr. en Ciencias de la Educación. Profesor de Lógica y Psicología (UCA). Contacto: barcaglioni@hotmail.com.ar

4 Comments on Saludos estandarizados

  1. Excelentes estas notas últimas, te dejan pensando en temas que no te diste cuenta nunca…

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