LA PEOR DESGRACIA

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Elegir con el corazónUna visión cognitiva de la propia autodestrucción

Si observamos los diferentes matices de la tristeza humana, de los estados de sufrimiento, de las pérdidas irreparables, de la sensación de amenaza ante la pobreza, la enfermedad o la muerte, se advierte que la gran mayoría de las personas califican y atribuyen a dichos estados como visitantes y huéspedes mentales destinados a cumplir el objetivo de mortificar la vida y hacerla poco tolerable y llevadera.

Pero también se advierte que, ante desgracias de alto voltaje, algunos logran aprender y adaptarse y otros caen en el resentimiento crónico y en el lamento improductivo. Ello se debe a que los primeros disponen de reservas internas para hacer frente a lo adverso, mientras que los segundos sucumben por la merma de su vitalidad psicológica y emocional.

Esto nos muestra que el ser humano dispone de un potencial de reservas mentales y emocionales que, en la medida que lo conoce y aprovecha en favor de su integridad, podrá salir airoso y hasta acceder a un aprendizaje que lo fortalezca y motive para tomar decisiones y renovar su vida.

Sin embargo, la peor desgracia del ser humano es la de no sentirse a gusto consigo mismo. Pues en este caso no se trata de no reconocer o no saber aprovechar el potencial de reservas, sino de negarlo de plano, por haber sustraído de su propia vida el resto de reserva que le pudo haber quedado.

Aún quienes padecen ese estado de resentimiento pueden advertir sus capacidades y valorarse para enfrentar lo adverso, pues de algún modo buscan encontrar la forma de sentirse a gusto consigo mismos.

Pero quienes no logran sentirse a gusto consigo mismos realizan una suerte de pacto estable y hasta permanente con el descontento, la insatisfacción y el pesimismo. Es así como muchos, por no haber logrado conocer su potencialidad ni aceptarse a sí mismos, ofuscan y obnubilan su pensar y sentir.

De esta manera, cancelan las posibilidades de ser más, de decidir y evolucionar para quedar sumidos en la penumbra de un dolor no comprendido y en el vacío que los conduce a la autodestrucción y a estados mentales abrumadores que quitan el entusiasmo y la motivación para decidir y transformar la propia vida.

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Autor: Dr. Augusto Barcaglioni 202 Articles
Dr. en Ciencias de la Educación. Profesor de Lógica y Psicología (UCA).