Violencia de género: los mecanismos del maltratador para humillar y degradar a su víctima

El debilitamiento emocional y la pérdida de autoestima

Las diferentes manifestaciones de la violencia de género que estamos presenciando en el momento actual, ponen en evidencia que el agresor emplea distintos mecanismos psíquicos para denostar y asegurar la sujeción mental de la víctima.

Con diferentes técnicas, el ejercicio de la violencia de género apunta a usar las mentes de las potenciales víctimas para convencerlas o hacerles pagar el error que no cometieron. Este es el comienzo de un desenfreno mental que termina en las situaciones ya conocidas de violencia en la vida de la pareja o la familia.

En este sentido, se podría decir que en la mente de los violentos y agresores las expectativas de dominación y ultraje constituyen un objetivo siniestro que conduce al menoscabo, contando en muchos casos con la buena fe y confianza de la víctima potencial.

Para convencer y menoscabar hay que apelar a las emociones y esto no es posible si no se crean imágenes de seducción, de promesa y hasta de temor según las circunstancias anímicas de las víctimas. Por eso, muchos violentos buscan encubrir el maltrato utilizando todos los medios posibles para construir imágenes tendientes a debilitar y confundir.

La habilidad del violento en construir imágenes de impacto, a través de reproches, promesas y temores, constituye el meollo de su intención de acceso al objetivo de poder y dominación del otro. En tal sentido, las víctimas dependen de los condicionamientos hostiles que sufren en el presente y no están en condiciones para pensar una vida distinta y un futuro liberador.

El debilitamiento emocional al que fueron llevadas, las hace cada vez más vulnerables y propensas a aceptar un repertorio de promesas sustentadas en imágenes coloridas y esperanzadoras. En tal situación, no es difícil que la víctima, socavada por la necesidad, el temor y la indefensión se adhiera a promesas seductoras sin poder disentir ni lograr la liberación del infortunio y el sufrimiento.

En no pocos casos, la inexplicable adhesión incondicional hacia el victimario guarda relación directa con la inmadurez y con la falta de confianza de quien sufre sus amenazas.

Es así como en el historial de quienes ejercen la violencia de género, las víctimas han pasado y vivido diferentes estados y experiencias desintegradoras que conducen inevitablemente a la pérdida de su autoestima, tales como:

  • Abuso a través de la agresión física y el dominio sexual.
  • Humillación mediante la palabra hiriente y ofensiva.
  • Golpes emocionales y/o físicos por razones triviales y/o de envergadura.
  • Mujeres no escuchadas y convertidas en meros instrumentos de sometimiento, pasividad y sumisión.
  • Cumplimiento de un rol secundario en la pareja y en la vida familiar.
  • Pérdida de la iniciativa y del derecho a disentir frente al entorno familiar.
  • Cosificación y transformación en recipientes humillantes del desahogo ajeno.
  • Pacto encubierto y mercantilista para vivir en condiciones de trueque e intercambio de favores.
  • Tonalidad burlesca para señalar defectos físicos o psicológicos.
  • Reiteración de chistes con apariencia inofensiva y descalificatoria acerca del modo de ser y pensar de la víctima.

Tales manifestaciones de la violencia de género se originan por el desenfreno de la mente del agresor y, en casos mucho más complejos, por la pasividad de la misma víctima cuando ésta se inmoviliza y pierde la iniciativa por temor o debilidad ante el impacto paralizante de la acción agresiva.

Pedagógicamente considerado, si realmente anhelamos un escenario donde el derecho a vivir según la propia iniciativa sea la expresión de los valores de la convivencia en la pareja o la familia, resulta insoslayable comenzar ejerciendo la capacidad para pensar con autonomía y de manera consciente. Ello constituye una exigencia a través de la cual la madurez de la convivencia podrá estar regida por los valores genuinos de la tolerancia y de la aceptación y respeto a la vida del otro.

Dr. Augusto Barcaglioni

Autor: Dr. Augusto Barcaglioni 207 Articles
Dr. en Ciencias de la Educación. Profesor de Lógica y Psicología (UCA).