El arte de disfrazar las repulsiones causadas por situaciones vergonzantes

Todos los seres humanos, y especialmente quienes ocupan posiciones de liderazgo y responsabilidad, enfrentan una tensión fundamental: gastar la vida ocultando lo que consideran desagradable de sí mismos o dedicarla a evolucionar conscientemente. Este ensayo explora ese disfraz silencioso que absorbe nuestras energías y propone el camino socrático del autoconocimiento como alternativa.

El disfraz silencioso del liderazgo

Este arte es un disfraz silencioso que se utiliza para disimular las repulsiones vergonzantes, sin excluir las aversiones que contienen rasgos leves y hasta de cierta picardía. Las situaciones críticas, peligrosas e insalvables como accidentes, alta contaminación ambiental o catástrofes climáticas, no requieren la intervención voluntaria del ser humano. Quienes, en cambio, toman decisiones y tienen responsabilidades frente a los demás, deben mantener un cuidado extremo voluntario o compulsivo, según los casos, para no mostrar la vergüenza que producen sus rasgos íntimos desagradables que los llevó al descuido.

Tales cuidados siempre están presentes como una tarea oculta y silenciosa. Pues se trata de ocultar y simular el dolor y la vergüenza que en no pocos individuos fueron generados por lo que, en sentido metafórico, causaron heridas sangrantes y llagas dolorosas. En este caso, la tarea consiste en mantener todo oculto para que no se note. Incluso, parecería ser que ningún ser humano está exento de la vergüenza de lo que no deja de ser el sufrimiento de ocultar.

¿Es parte de la condición humana?

El interrogante que surge es si este proceso de ocultar sin que se note forma parte constitutiva de la condición humana. Haciendo una revisión lo más abarcativa posible, podríamos mencionar:

  • a los individuos en general,
  • a las familias,
  • a los diversos grupos humanos,
  • a los equipos de trabajo especializados o no,
  • a las instituciones públicas y privadas,
  • a las organizaciones en general,
  • a las instituciones religiosas, educativas o deportivas,
  • a los partidos políticos,
  • a las amistades

La metáfora del líquido lixiviado mental

Al mismo tiempo, señalamos en sentido metafórico que los mismos seres humanos parecerían tener una suerte de líquido mental con las mismas características del líquido lixiviado. Este líquido que abunda en la naturaleza, es la metáfora más cabal de nuestras repulsiones mayores y se comporta como si fuera algo repugnante que hay que ocultar.

Continuando con la metáfora aludida, podríamos señalar que el mismo organismo mental y el mundo interno del sujeto expresado por las manifestaciones erróneas y vergonzantes de su conciencia, de lo que piensa y de lo que siente y hace, el sujeto las mantiene en silencio porque lo avergüenza y lo hace desagradable frente a los demás. La tarea oculta surge compulsivamente en no manifestar públicamente este estado interno que, por vergüenza, pretende disimular, a veces sin darnos cuenta, las repulsiones más íntimas.

El esfuerzo de disimular

La experiencia cotidiana nos muestra a todos los seres humanos concentrando sus esfuerzos y sus energías en disimular y disfrazar las repulsiones vergonzantes. Es un esfuerzo que le absorbe el tiempo y sus preocupaciones, ya que en ello está en juego la aprobación y aceptación social.

Dado que el sentido de la vida consiste en llevar a cabo un esfuerzo consciente y evolutivo para disminuir todos los elementos y características repulsivas que contiene la vida del sujeto, éste valida una suerte de “canje” al sustituir el esfuerzo consciente de su evolución por el esfuerzo compulsivo de disimular sus repulsiones vergonzantes.

El autoengaño de los líderes organizacionales

Este es el auto-engaño en el que caen los líderes organizacionales y responsables en la toma de decisiones para mantener en silencio sus condiciones vergonzantes.

El conócete a ti mismo socrático

Desde el punto de vista filosófico y pedagógico, el tratar de observar las propias repulsiones es ya un paso inicial del conócete a ti mismo socrático. El arte de vivir consiste en descubrir en sí mismo las propias capacidades, cualidades, virtudes y todo aquello que promueva ejercer el arte de hacer el bien. Es potenciar lo mejor de sí mismo y exaltarlo a un estado de constante superación. Es en este proceso permanente donde la vida logra exhalar, a diferencia de la simulación de las características repulsivas, un perfume agradable que nos hace felices y aceptables ante los demás.

Es en este trabajo evolutivo, ejercido por una conciencia activa, que los individuos encontrarán un sentido para vivir en condiciones auténticas de armonía y felicidad en el ejercicio de vínculos constructivos.

Entre la simulación de lo que no debe ser visto y de lo que sí debe ser percibido

La estructura de la economía del buen pasar está al servicio de la simulación de lo que no debe ser visto y de lo que sí debe ser percibido. Quienes en el trayecto de su vida laboral fueron improductivos, es muy probable que hayan puesto la vida al servicio de la simulación. Sería, empleando otra metáfora, vivir la propia vida consumiendo perfumes atractivos y agradables colocándolos en el centro de las aspiraciones personales o guardar miguitas de pan y papeles usados para usarlos después circunscribiendo el interés a pequeñeces de poco valor.

En consecuencia, la ley sistémica-cognitiva de depuración de lo real conduce a tener en cuenta que el temor y la falta de confianza en sí mismo achican la percepción y el sentir ante las repulsiones vergonzantes. Para superar tal condicionamiento, habrá que depurar las imágenes y pensamientos para que las vivencias frente a lo real no estén contaminadas por la obsesión compulsiva de lo que aparece como vergonzante afectando sus características desagradables.

Cognitio
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Dr. en Ciencias de la Educación. Profesor de Lógica y Psicología (UCA). Contacto: barcaglioni@hotmail.com.ar

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