Aplicación pedagógica de los modelos de imagen móvil e inmóvil de Béla BANATHY

Aplicación de los modelos de imagen móvil e inmóvil al funcionamiento mental y a la organización cognitiva

El húngaro Béla Banathy (1919-2003) organizó el Instituto Internacional de Sistemas, se desempeñó como profesor influyente de la teoría de sistemascientífico de sistemas, profesor de la Universidad de San José y de la Universidad de California en Berkeley. Cumpliendo con el propósito pedagógico de Cognitio.com.ar, presentamos los conceptos de imagen móvil e inmóvil formulados por el autor, haciendo un correlato con el funcionamiento mental y cómo ello guarda correspondencia con la organización del intelecto

Modelo de imagen inmóvil

Un sistema está integrado por componentes cuyos atributos lo califican para llevar a cabo las funciones requeridas para el logro de la meta. El modelo de imagen inmóvil puede ser útil, pero está lejos de poder presentar una imagen completa del sistema. La limitación más obvia de este modelo es que nos da una imagen de qué es el sistema en vez de qué hace y cómo logra sus metas. Otra limitación es que el modelo es solamente espacial y transitorio y, por lo tanto, no puede describir el sistema a lo largo de un período de tiempo.

Según B. Banathy, el modelo de imagen inmóvil tradicionalmente ha sido considerado como función principal de la enseñanza al transmitir conocimientos e informaciones. La principal dificultad con esta visión tradicional es que considera a la transmisión del conocimiento, primordialmente, como una función de magisterio en vez de considerarla desde el punto de vista del alumno, obrando sobre lo que se ha transmitido.

En la enseñanza, el estudiante es la entidad clave y la función principal es facilitar su transformación. En tanto que la enseñanza es un sistema abierto, las relaciones de sus componentes y subsistemas deben ser dinámicas y responsivas a las necesidades y condiciones cambiantes. Empero, muy frecuentemente, sucede que en la escuela las relaciones se tornan rígidas y estáticas. Entonces, tales relaciones llevan hacia el cerramiento del sistema, hacia una falta de sensibilidad por las necesidades externas e internas y, eventualmente, hacia un rendimiento sistémico inadecuado.

Si la transformación del estudiante es la función clave del sistema de educación, encontramos que, a menudo, la relación dentro de los sistemas tradicionales de la escuela es más bien jerárquica y centralizada, donde domina la administración.

Modelo de imagen móvil

El modelo de imagen inmóvil representa un sistema en un estado estático en un momento dado.  Pero los sistemas reales no son estáticos, son progresivos y no pueden ser comprendidos mediante modelos estacionarios. Los modelos estáticos no pueden exhibir la naturaleza progresiva de los sistemas. Para comprender verdaderamente los mismos, necesitamos examinar su comportamiento y observar el cambio que se produce en sus entidades, sus atributos y sus relaciones durante un período de tiempo. Por eso, necesitamos un modelo de imagen móvil de sistemas.

Una imagen móvil es, básicamente, una serie de imágenes inmóviles, tomadas y proyectadas a través del tiempo, que revela movimiento y funcionamiento. El modelo de imagen inmóvil de sistemas nos ha ayudado a entender qué es el sistema y el modelo de imagen móvil nos ayudará a ver cómo se comportan los sistemas y cómo operan.

Necesitamos representar el movimiento, el cambio que tiene lugar durante un período de tiempo mientras funciona el proceso educativo, mientras sus componentes participan en funciones y mientras los procesos están activados de modo que conducirán al logro de las metas educativas. Este modelo de imagen móvil de enseñanza agregará la dimensión temporal a las ya existentes dimensiones espaciales de nuestros modelos sistémicos. Esta dimensión temporal nos otorgará la estructura dentro de la cual podemos examinar qué hace la educación y cómo actúa.

HIPÓTESIS APLICATIVA DEL MODELO BANATHY

Augusto Barcaglioni

Desde el punto de vista pedagógico, y a los efectos de plasmar el propósito de Cognitio.com.ar, aplicaremos la descripción de los modelos de imagen inmóvil y de imagen móvil a la organización y al funcionamiento mental durante los procesos de aprendizaje y de construcción del conocimiento:

  • El modelo de imagen inmóvil representa a la inteligencia como un sistema en estado estático. Esta concepción prevalece en gran parte de las prácticas áulicas actuales, al mantener un correlato entre la visión “estacionaria” de la inteligencia y la inmovilidad de los conceptos que el docente transmite como si fueran entidades estáticas y cerradas.
  • El modelo de imagen móvil permite comprender la inteligencia en toda su amplitud extensiva e intensiva. Se trata de un modelo que revela actividad y ayuda a comprender cómo se comportan las facultades intelectivas y cómo operan en la situación fáctica del aprendizaje.
  • En función de tales modelos, encontramos que en su praxis didáctica el docente, o bien considera que la inteligencia se comporta como un sistema de operaciones relacionadas entre sí de manera dinámica o, por el contrario, la concibe como si fuera una suerte de recipiente o “caja a llenar”, como una estructura objetiva, unidimensional y descontextualizada.

El modelo unidimensional parte de una visión estandarizada de la inteligencia, con la ingenua presunción de obtener aprendizajes uniformes y resultados similares en los diferentes individuos. Este modelo tiene en cuenta qué contenidos debe aprender el alumno y trata de adaptar los métodos y estrategias didácticas a los temas previamente definidos conforme a estándares de nivelación. Desde esta visión atomizada y fragmentaria, las operaciones mentales son concebidas como entidades invariables y definidas separadamente, aun cuando sean descriptas en teoría como funciones móviles. En este sentido, se habla de la imaginación, de la memoria, de la razón y de otras tantas funciones mentales, como si fueran entidades estáticas que participan de manera análoga a las funciones gobernadas por las leyes físicas que caracterizan al modelo de imagen inmóvil.

Consecuentemente, el modelo de imagen inmóvil no puede exhibir la naturaleza progresiva y abierta del proceso cognitivo. Y dado que la actividad mental queda clausurada en el contenido, este modelo impide la flexibilidad del aprendizaje. Pues el contenido es percibido como una estructura ajena al intelecto, a la manera de una entidad estática brindada mediante informaciones o datos. Esto explica por qué el contenido no representa al objeto de estudio en si, sino a una imagen inmóvil, estandarizada y alejada de aquél. Aquí radica la razón principal por la que este modelo ha dado lugar a una “perspectiva defectuosa de la cognición humana”[1] y a una visión unívoca de la inteligencia.

Contrariamente al modelo estático, observamos que la aplicación del modelo de imágenes móviles no se clausura en el contenido de aprendizaje y atiende los modos como el sujeto integra las operaciones cognitivas para conocer el objeto desde la complejidad con que se presenta. En contraposición a la visión unidimensional, este modelo responde a una visión más amplia de la inteligencia, por lo que el aprendizaje se concibe como un proceso constructivo interno al que le resulta insuficiente la mera presentación de una información estática por vía extrínseca[2].

Si se pretende encauzar la educación hacia objetivos formativos de calidad, la discusión y profundización de un modelo cognitivo de imágenes móviles se debería convertir en el centro referencial sobre el cual pivotar una renovación de los actuales paradigmas de aprendizaje. Lo contrario, implicaría asimilar el proceso educativo a los sistemas mecanicistas del siglo XIX y la función de los docentes a un inmovilismo rutinario.

Estos dos enfoques de la cognición, aun simples en su descripción, subyacen en la dinámica de cualquier proceso de enseñanza-aprendizaje a la manera de un diseño previo, consciente o inconsciente, sobre el cual gira la práctica docente. Pero los sistemas psicológicos son abiertos, dinámicos y progresivos y no pueden ser comprendidos y abarcados completamente por un análisis de modelos estacionarios y fijos. En consecuencia, el proceso pedagógico ha de requerir, de manera inexcusable, que el docente comprenda el funcionamiento dinámico y progresivo de la inteligencia para promover su uso debido a través de un método que asegure la integración de los procesos cognitivos y le confiera estabilidad, acierto y precisión[3].

[1] GARDNER, H., Inteligencias múltiples. La teoría en la práctica (Paidós, Barcelona, 1999), pág. 82.

[2] CARRETERO, Mario, Constructivismo y Educación (Aique, Buenos Aires, 1999), pág.57.

[3] Todo lo cual significa que “(el) profesor debería tener este principio muy presente, porque la visión tradicional y más extendida de la enseñanza se basa en la idea de que la transmisión de conocimientos es del profesor al alumno. Es decir, el primero va depositando información en la mente del alumno y éste la va almacenando de manera más o menos ordenada. En la actualidad son muchos los datos que hablan en contra de esta concepción”. Ibidem, pág. 57.

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Dr. en Ciencias de la Educación. Profesor de Lógica y Psicología (UCA). Contacto: barcaglioni@hotmail.com.ar